La futbolista palmera Sandra Hernández es una de las centrocampistas con más experiencia en las selecciones inferiores de nuestro país. Con solo 20 años ya puede presumir de ser la capitana de la selección femenina de fútbol. Este verano, la jugadora canaria firmó con el Valencia por dos temporadas, hasta el 30 de junio de 2019. Una auténtica luchadora que lo da todo cada vez que sale al campo.

 

¿Cómo empezaste en este deporte?

Empecé porque tanto mi padre como mi madre han sido futbolistas. El mayor responsable de que yo practique este deporte es mi padre. Entrenaba día tras día con él.

El deporte en general y el fútbol en particular, ¿qué han supuesto para ti?

Para mí todo, es la manera de evadirte del mundo. Cuando disfrutas haciendo lo que más te gusta, se nota que eres feliz.

¿Cómo es el día a día de una deportista de élite?

Mi día a día es una rutina que a nosotras nos gusta. Me levanto y desayuno. Después voy a la Ciudad Deportiva Valencia CF para, previamente al entrenamiento con el grupo, realizar unos ejercicios de prevención de lesiones. Al acabar el entreno vuelvo a casa, como y descanso. Hago siesta, meriendo y si por la tarde me toca gimnasio voy, lo hago y para casa a cenar. Si no, me gusta hacer otras cosas fueras del fútbol, como quedar con amigos, cine, pasear, etc.

¿Qué responsabilidad conlleva el ser la capitana de la selección?

Para mí no era ninguna responsabilidad. Era fácil serlo gracias a mis compañeras. Todas éramos las líderes. Son días donde necesitas sacarte el mayor nivel propio, el mayor rendimiento grupal y disfrutar de los pocos pero intensos momentos que se viven. Es especial.

¿Cómo se vive un mundial? ¿Y una liga?

Son cosas diferentes. En un mundial necesitas estar al 100% en cada partido, cada minuto de la concentración. Es todo o nada, te la juegas casi siempre a un partido. Es una competición que pone los pelos de punta, vivir algo así es indescriptible, fui muy afortunada de vivir dos. Sin embargo, en la liga se premia la regularidad de cada semana, de cada entrenamiento y de cada partido. Es muy importante mantener el nivel individual y grupal.

¿Con qué momento de tu vida deportiva te quedas?

Me quedaría con muchos, no sabría decir uno en concreto. Quizá sí con las sensaciones previas a esas finales que he disputado, esos nervios de adrenalina. Sin embargo, también recuerdo la superación y cómo lo pasé cuando me lesioné de la rodilla y cumplí mi objetivo que era regresar para un mundial que tenía posteriormente. Y lo logré.

¿Cómo esperas que sea esta temporada en el Valencia F.C.?

Espero igualar o superar las expectativas con ellas a las del año pasado. Tenemos una gran plantilla y vamos a ir a por lo máximo, juntas.

Estás lejos de tu casa, de la familia… ¿cómo lo llevas?

Pues muy bien. Me adapté muy rápido cuando me vine con 15 años a la Península. Siempre fui independiente. Los echo de menos y ellos a mí también, pero saben que estoy haciendo lo que de verdad me hace feliz y siempre soñé.

Si el deporte no estuviera en tu vida, ¿cómo te imaginas?

Es algo para lo que jamás he encontrado la respuesta. No me imagino sin esos partidos de fin de semana, sin fútbol… Aunque también sé y tenemos que tener en cuenta que hay que compaginar los estudios aparte de este deporte.

Si tuvieras que elegir otro deporte…

No me decantaría por uno en concreto, me gusta el tenis, pero no sé si lo llegaría a practicar. El tema de cuidarme, gimnasio y una vida tranquila es como me lo plantearía.

Una frase que resuma tu vida en el deporte.

El secreto está en el sacrificio. Crece, Cree, Confía.