Fue la gran sorpresa en la Ultramaratón de Transvulcania Naviera Armas. Mónica Comas, con una segunda posición en los 74 kilómetros, se preparó a consciencia. No sabe aún cuál será su próximo reto, pero tiene claro que volverá a La Palma, “por lo increíble que me hizo sentir esta gente”. Agradecida a la isla y a la organización de la carrera, Comas asegura que su tozudez la ayudó en algunos tramos del camino.

 

Segundo puesto en la Ultramaratón de Transvulcania, sin haber estado el pasado año. ¿Qué significa para ti esta posición en una carrera como Transvulcania?

Es como un sueño. De hecho, tampoco hace muchos años que estoy en esto de las carreras de montaña. Siempre he sido amante del deporte y he practicado muchos. Pero las carreras de montaña hace relativamente poco que lo conozco y me he enganchado de mala manera

¿Cuál fue la etapa más dura de los 74 kilómetros?

La verdad es que fue bastante bien todo el día. Quizá lo más duro fueron los últimos cinco kilómetros. Veníamos de hacer mucho rato bajada y cada vez hacía más calor porque bajábamos de la montaña a la playa, y después de tanto rato de bajar, volver a hacer un trozo llano por el trozo este del río que era bastante blando y que no había ni una pizca de aire fue bastante duro y después la última subidita también tiene lo suyo, aparte de que ya estás bastante al limite y tienes bastantes ganas de llegar y hacía mucho calor. Quizá fue la parte más dura. También se me hizo un poco larga la parte hasta el Roque de los Muchachos, porque me parecía que ya llegaba y no acababa de llegar nunca y creía que estábamos ya arriba y que sería todo más o menos llano hasta el avituallamiento y la verdad que no, que había bastantes pequeños desniveles. Este trocito se me hizo un poco largo porque también tenía ganas de ver a los míos, que hacía mucho rato que no los veía.

¿Cómo se prepara un corredor para una prueba como esta?

No sé cómo lo hacen los profesionales, pero yo sin duda lo hice con mucha ilusión. De momento es la carrera más importante que he hecho nunca y la preparé muchísimo, tanto como pude o como supe, con la ayuda de mi entrenador. Consciente de que habría mucho nivel,  y que si quería intentar no quedar muy descolgada de las chicas me lo tenía que currar mucho, y aparte soy muy competitiva y quería intentar dar el máximo de mis posibilidades y lo preparé a conciencia.

¿Cuántos kilómetros has hecho para prepararte esta Ultra?

La verdad es que no tengo ni idea, porque también compagino correr con otros deportes como la bicicleta de carretera que también creo que es otra manera de entrenar, y quizás menos agresiva que correr, y no sé exactamente los kilómetros. También es verdad que venía de hacer otra ultramaratón un mes antes, con lo que el último mes no hice muchos kilómetros porque tenía que intentar recuperar el cuerpo al máximo, para no llegar cansada a Transvulcania. Por lo que el último mes no fue muy duro en cuanto a volumen de kilómetros.

¿Crees que la mente juega un papel fundamental en estas largas distancias?

Sin duda es imprescindible, porque es tan largo que hay momentos en que el cuerpo se debilita, o se siente con pocas fuerzas, o que el camino se te hace un poco largo, y es evidente que como más preparado físicamente estás, o cómo te esté yendo la carrera, tienes que tirar más o menos de la parte psicológica. Pero siempre pienso que en estas carreras tan largas llega un momento que corres más con la cabeza que con las piernas, y en este sentido me siento un poco privilegiada porque soy muy tozuda, e intento sacar provecho de la parte psicológica.

¿Es la alimentación una de las claves para llegar a este nivel de competición?

No tengo muchos conocimientos, o no tengo los suficientes para asegurar que sí, que sea una parte fundamental de la preparación. Pero estoy convencidísima de ello, y de hecho soy muy cuidadosa con lo que como desde hace mucho tiempo. No tanto en relación al entrenamiento, que pienso que también es importante, sino que lo es para la salud, y más en el mundo en que estamos, de llevar el cuerpo al límite. Es una parte que hay que tener muy en cuenta.

¿Cómo es competir en un entorno como La Palma?

Increíble. De hecho me lo habían dicho, pero hay que vivirlo para hacerte realmente la idea, porque se desprende un calor humano a lo largo de toda la carrera, que nunca en mi vida había vivido. Estoy muy agradecida a la gente, a la organización, porque realmente muchas veces no se valora el trabajo que hay detrás y lo que te hace sentir la gente, o lo que yo sentí durante todo el día, fue increíble. Son momentos en los que estás cansado, en los que te cuesta quizá sacar una sonrisa y la verdad es que esta gente lo consiguió. Además de los paisajes, que son realmente impresionantes y los contrastes entre la montaña y el mar, el clima tan variado… Impresionante.

¿Cuál es tu siguiente reto?

La verdad es que no tengo ni idea, porque de hecho Transvulcania era por el momento mi gran objetivo de este año. Tengo ganas de marcarme otra carrera, o de otra fecha para hacer, pero la verdad es que no lo sé, porque aún estoy en las nubes y también quiero gozar de este momento al menos unos días más, porque cuesta mucho conseguir estas cosas y creo que hay que aprovecharlo. Muchas gracias por todo y el año que viene, si puedo estaré de nuevo por vuestras tierras.