Hace ya diecisiete años que Patricio Doucet aterrizó en Gran Canaria. Tras un mes intentando encontrar trabajo, le llegó una oferta de Lanzarote que no dudó en aceptar. El 10 de noviembre del año 2000 ya estaba instalado en la pensión San Ginés de la isla conejera, donde le dieron acogida y trabajo, convirtiéndose con el paso del tiempo en un miembro más de la familia. “Allí pude conocer diferentes costumbres sociales y laborales, y al cabo de unos meses terminé siendo el padrino de Luis, su hijo más pequeño”.

Sin apenas saber nadar, consiguió hacer su primer triatlón, con solo un mes y medio de preparación. “Fue muy gracioso, un día salí con mis amigos en la bici de montaña y pasamos por el Club La Santa a buscar información sobre el triatlón El Vulcano. Yo en ese momento pensé que era un reto imposible porque no sabía nadar, pero cuando llegué a casa se lo comenté a mi pareja, que me dijo que hablara con su hermana”. Y de esa manera, su cuñada se encargó de ir a observarlo para poder corregir su técnica. Continuó haciendo bicicleta de montaña, saliendo a correr y tratando de hacer transición. Y llegó el día en el que decidió comprarse un neopreno para ir a nadar, algo que recuerda con mucho humor. “Lo más gracioso fue que cuando me lo compré no sabía cómo ponérmelo, y cuando fui a nadar con él, las piernas se me quedaron fuera, sumándole a eso que la bicicleta que usé me la habían prestado ese mismo día por la mañana. Fue una experiencia realmente maravillosa”.

Hace poco más de dos años consiguió superar un auténtico reto, tras realizar siete triatlones en siete días, uno en cada una de las Islas Canarias. Y en verano de 2017, se superó con otro reto aún más admirable: 17 distancias de Ironman en 17 días, uno en cada Comunidad Autónoma, algo que consiguió con mucha experiencia y psicología. “Lo primero es creértelo, luego influye la experiencia de las diversas pruebas que hayas realizado, aunque en pruebas así, el 80% es fuerza mental”. Una experiencia increíble que nunca imaginó poder llegar a vivir. “El Desafío 17 fue algo muy grandioso, una superación en toda regla, ver cómo iba conociendo mi cuerpo y mi mente, y darme cuenta de que cuando estoy en ello, no hay nada que me pare. Nunca pensé llegar a donde estoy ahora, me doy cuenta de que la experiencia es un grado muy grande en estos retos y me sorprendo a mí mismo al recordar las dificultades que he pasado, algo que me da todavía más fuerzas para continuar”.

Todos los desafíos que lleva a cabo siempre guardan un fin solidario, una idea que comenzó en el año 2013, cuando buscaban a alguien para llevar el nombre de la hipertensión pulmonar. “Me puse en contacto y llevé su nombre durante el 2013 en todas las pruebas que realicé. Al año siguiente quería hacer algo para Lanzarote y busqué una asociación nueva, para darla a conocer y ayudarla; ya llevo 4 años llevando el nombre de la Asociación Tinguafaya y me produce una felicidad enorme cuando veo el cariño de todos esos niños”.

Cada reto que se propone esconde una auténtica superación personal. “Me impulsa el desafiarme a mí mismo y ver que es posible. Soy mi propio entrenador y dietista, no soy profesional, pero me motiva y me da un aliciente”. Mucha gente le pregunta si el Desafío 17 lo tiene certificado, a lo que él siempre contesta “sí, en mi corazón, en mi mente y en lo que viví cada momento, cada segundo de cada día. Soy muy feliz, más aún cuando veo el significado que tengo para los chicos y monitores de la asociación a la que represento, eso me emociona mucho”.

Son muchos los que le apoyan en todas las “locuras” que se le ocurren. “Tengo amistades y familiares que me ayudan, además de patrocinadores que me apoyan en lo económico, como Turismo Lanzarote, Europa Sport Destínate, Hotel Vik San Antonio, Ayuntamiento de Haría, Concejalía de deporte del Cabildo de Lanzarote, Ayuntamiento de Arrecife, Tripasion y Asociación Tinguafaya”.

Una cosa tenemos clara, y es que no existen obstáculos que lo paren. “Me siento realizado con los resultados que obtengo en cada cosa que me propongo, en este tema tienes que tener la cabeza muy bien trabajada y creerte lo que vas hacer”.

Para este 2018, el atleta tiene dos retos en la cabeza. Uno de ellos, una prueba de ciclismo muy extrema, que está todavía sin determinar por falta de patrocinadores que lo apoyen. “Ya he sido seleccionado, solo falta esperar a ver si llega ese ansiado patrocinador”.

Algo que Patricio Doucet ha demostrado superando cada uno de los desafíos, es que consigue siempre lo que se propone con mucho esfuerzo y voluntad, porque como él dice, “no hay nada imposible en el mundo”.