El tinerfeño Vicente Hernández sigue demostrando que puede estar entre los diez mejores del mundo. El triatleta profesional no pudo acabar la temporada de mejor forma: medalla de plata en la Copa del Mundo de Miyazaki (Japón), un merecidísimo podio para concluir un intenso año de competiciones.

Este joven deportista de veintiséis años es el claro ejemplo del esfuerzo, la constancia y la disciplina. Desde el comienzo de cada temporada, Vicente se entrega al máximo en los entrenamientos y se esfuerza día tras día para intentar superarse.

Su profesión es bastante sacrificada y le obliga a pasar mucho tiempo fuera de casa. Pero el triatlón es lo que más le apasiona, y ese esfuerzo se ve plenamente recompensado. “Me gusta mucho viajar y disfruto mucho con lo que hago en el día a día. Me gustaría pasar más tiempo en Tenerife del que paso, pero no puedo por el calendario y la cantidad de desplazamientos que tengo que hacer durante la temporada”.

El pasado año, tras una desafortunada baja del triatleta Javier Gómez Noya, “Chente” Hernández tuvo la oportunidad de participar en los Juegos de Río 2016. Nadie se lo merecía más, estaba entre los quince mejores del mundo y había entrenado duro durante muchos meses para conseguir esa tercera plaza. “Cuando empecé en este deporte nunca me lo hubiese imaginado. Después te vas dando cuenta de que es algo posible y lo enfocas como un sueño que se puede hacer realidad. Es muy ilusionante el camino hasta llegar a los JJ.OO”.

Un sueño cumplido y una experiencia inolvidable que Vicente pudo disfrutar al máximo. “Fue muy buena, vivirla desde dentro fue especial. Compañeros que vivieron los anteriores Juegos ya me habían hablado de ellos, pero es evidente que sentirlos en primera persona es mucho mejor. Es un evento deportivo gigantesco y la posibilidad de mezclarte con deportistas de otras disciplinas lo hace realmente especial”.

Su alto nivel de exigencia seguro que le ha ayudado a alcanzar muchos de sus éxitos. “Soy bastante autoexigente, me gusta hacer las cosas bien y sentir que estoy trabajando para conseguir algo. Creo que es muy importante la constancia e intentar mejorar tu versión día a día. En exceso es malo, pero en su justa medida, ayuda”.

Antes de comenzar esta última temporada se planteó unos objetivos bastante claros: “Quería terminar en el Top10 mundial y finalmente fui el 13, bastante cerca del objetivo. También quería hacer alguna medalla internacional, un buen campeonato de Europa y debutar en Media Distancia, que lo pude conseguir”.

Y puede sentirse orgulloso. A pesar de haber empezado lesionado y no haber podido darlo todo desde el principio, Vicente realizó una temporada excelente. “Hago un balance positivo. Empecé lesionado y sin oportunidad de dar lo mejor de mí en las primeras pruebas del mundial, pero a medida que acumulé entrenamientos las cosas fueron saliendo y acabé la temporada en un muy buen estado de forma. Logré muchos de los objetivos que me había propuesto y me quedé cerca de otros. Terminé satisfecho”.

Sus constantes viajes y entrenamientos pueden suponer un problema a la hora de compaginar el triatlón con su vida personal. Pero el deportista lagunero siempre intenta sacar tiempo para esos momentos de desconexión. “Intento buscar tiempo para pasar con mis amigos y por suerte mi pareja tiene la misma profesión que yo. No es fácil, porque hay que entrenar muchas horas al día y el tiempo que sobra debería de ser para descansar, pero creo que un cuerpo no es sano si no tiene una mente sana y los ratos de desconexión que te da la vida personal tienen que formar parte de la rutina”. Por eso, siempre que vuelve a su tierra natal, intenta aprovechar el tiempo al máximo. “Depende del momento de la temporada en el que me encuentre. Si estoy en plena temporada, hago mi rutina y cuando puedo me intento reunir con amigos y familia. Pero si estoy fuera de ella, intento aprovechar el mayor tiempo posible con ellos o visitando lugares que me apetezcan de la isla, haciendo surf…”

Si su calendario de competición se lo permite, “Chente” nunca falla a la tradicional San Silvestre lagunera. Acostumbrado a competir por todo el mundo, asegura que para él sigue siendo un auténtico lujo poder acudir a esta cita navideña tan especial. “Me encanta. Correr por las calles de La Laguna, un Patrimonio Histórico de la Humanidad, con familiares, amigos y compañeros con los que empecé que están participando o viendo, es un lujo para mí. Ojalá pueda seguir corriéndola muchos años”.

Un deportista de élite que ha trabajado muy duro para llegar a estar entre los trece mejores del mundo. Grandísimo triatleta y mejor persona: Vicente Hernández aún tiene muchos sueños por cumplir, tanto personales como profesionales, y asegura que eso es “lo que le da fuerzas y motivación en su día a día”.